Conoce más del Desierto de Atacama

Volcan y Laguna Miscanti

Enmarcado entre la Cordillera de los Andes y la costa del Pacífico, el desierto más árido del mundo es uno de los destinos más fascinantes de nuestro planeta, situado entre las provincias chilenas de Arica, Paranicota, Tarapacá y Antofagasta. Comenzó su existencia hace unos tres millones de años, gracias a la corriente marina de Humboldt que hace que los vientos húmedos del mar no lleguen a la costa. Sin grandes diferencias entre invierno y verano, por estar cerca del trópico de Capricornio, hay que tener en cuenta que sufre tremendas oscilaciones entre un día con temperaturas superiores a 30º y una noche con temperaturas bajo cero, además de la necesidad de utilizar gafas y cremas para protección por su elevada radiación solar.

Conocido tradicionalmente por sus inmensas riquezas mineras, sobre todo en cobre, también es lugar de géiseres, poblados prehispánicos, playas infinitas, salinas y observatorios astronómicos en una de las zonas con los cielos más limpios del mundo. Pero no solo hay aridez en Atacama, en Copiapó los Parques Nacionales de Pan de Azúcar y Fray Jorge están llenos de vida gracias a la bruma marina.

Puesto que el tesoro tradicional de Atacama ha sido su abundante cobre, en Calama, a 200 km al noreste de Antofagasta, podemos visitar el impresionante espectáculo de una mina a cielo abierto, de casi mil metros de profundidad y 4 km de diámetro. Esta ciudad es el punto de partida perfecto para conocer otro de los misterios que encierra este desierto, el de los poblados del altiplano. Habitados en su mayoría por el pueblo atacameño y tiempo después por el Imperio Inca antes de la llegada de los españoles, en pueblos como Sorocoma es más que visible la influencia de incas y españoles en fiestas como el carnaval y la Cruz de Mayo.

En el centro ceremonial de los aymaras, Isluga nos transporta a la época precolombina. Desde la ciudad de San Pedro de Atacama, además de las cercanas fortalezas de Quitor o de poblados como Tulor, podemos ir a conocer maravillas naturales, como el Valle de la Muerte, el geyser del Tatio, el salar de Atacama o las playas de La Serena.

San Pedro puede ser el origen ideal para observar el cielo como solo aquí puede hacerse. El observatorio del Centro Astronómico Paranal es uno de los de mayor potencia del mundo y junto con el más ambicioso proyecto astronómico en la actualidad, el Proyecto Alma, hacen de Atacama el destino perfecto para conocer las estrellas.